Capítulo 31: Lluvia.
La tormenta caía con furia sobre Madrid. Las ventanas vibraban con cada ráfaga de viento y el sonido constante de la lluvia sobre el techo parecía envolverlo todo. Dentro de la Fundación, el reloj marcaba casi las nueve de la noche, pero Cynthia aún no se había ido. La jornada había sido larga, y Mathias todavía revisaba documentos en su oficina.
Cynthia se asomó por una de las ventanas del pasillo. Las farolas apenas iluminaban la calle inundada. El agua cubría las aceras, y los coches pasaban