UNA CENA CASUAL
El día había sido interminable. Mi primer día como presidenta de Montenegro Biotech había estado cargado de reuniones, saludos formales y miradas que parecían pesar más que los documentos. Cada palabra que pronunciaba era analizada, cada gesto interpretado. Y aunque Damian estuvo a mi lado, dándome fuerzas, hubo un instante que me dejó inquieta: la reacción que tuvo frente a mi madre. Elena entró en mi oficina con un regalo y él, el hombre que nunca parecía temerle a nada, se tensó como si su so