DAMIAN
—¿Qué quieres?
—Dime que ya empezaste —dijo Thiago del otro lado, sin rodeos.
Me recosté un poco más en el sofá.
—Lo estuve pensando.
Hubo una pausa breve.
—No me digas…
—No voy a seguir con esto.
El silencio duró a penas un instante.
Después, se rió.
—No me jodas.
—No la voy a usar.
—Claro. O sea que al final la niña te rechazó y ahora quieres fingir que te volviste un hombre de principios.
Apreté la mandíbula.
—No me rechazó.
—Entonces es peor. Si no te rechazó y aun así te estás echan