ELENA
La forma en que se miraban me revolvía el estómago.
Las puertas del ascensor apenas se habían abierto cuando lo vi todo con demasiada claridad. La cercanía entre ellos, la tensión evidente en el aire, la manera en que Damián todavía tenía la mano demasiado cerca del rostro de Isabella, como si hubiera estado tocándola apenas segundos antes.
Y peor aún… la expresión de ella.
Esa sonrisa pequeña, nerviosa, completamente distinta a la que usaba frente a la prensa o durante las reuniones de n