SARAH
Elena me colgó el teléfono.
Me quedé mirando la pantalla unos segundos más, todavía escuchando el eco de sus palabras dentro de mi cabeza, antes de lanzar el celular sobre el sofá blanco que tenía al lado.
La rabia me quemaba por dentro.
Tomé mi copa y bebí un trago largo, fuerte, dejando que el alcohol ardiera en mi garganta mientras intentaba controlar el impulso de romper algo.
Frente a mí, el mar se extendía inmenso y perfectamente calmo. El agua brillaba bajo la luz dorada de la tard