ISABELLA
Después de aquella conversación no volví a hablar con Sarah durante varios días. La veía en el hospital casi todos los días, pero ninguna de las dos parecía tener interés en acercarse a la otra. A veces la encontraba saliendo de la habitación de Damián cuando yo iba entrando; otras veces la veía sentada en la cafetería hablando con algún médico o revisando documentos de la empresa. En alguna ocasión nuestras miradas llegaron a cruzarse en un pasillo, pero ninguna intentó iniciar una co