HEKTOR
La comida familiar con los Zambrano fue un despliegue de poderío regio que me dejó claro dónde estaba parado. Cortes de carne, botellas de mezcal que aparecían como por arte de magia y Aldo el hermano mayor, midiendo mi resistencia al alcohol y a la presión cada cinco minutos. Pero mi mente no estaba en los negocios ni en la logística de transportes, mi mente estaba atrapada en la planta alta de esa mansión, en la habitación con una sola cama que ahora compartía con Rebeca.
Terminamos la