HEKTOR
—¡Cuidado con esa caja! ¡Tiene los contratos de distribución! —le grité a Bruno mientras acomodaba carpetas en la nueva oficina de la Ciudad de México.
—Tranquilo socio, no te traigas la neurosis de Berlín a la capital —bromeó Bruno, dejando la caja sobre el escritorio—. Hoy deberías estar celebrando. El vuelo de su Luna de Miel aterrizó hace apenas tres horas y ya estás aquí metido.
—El lanzamiento del libro es hoy, no puedo sentarme a esperar —respondí, revisando las cifras en mi table