—¡Ya basta, no te preocupes más! Ya la he llevado a la comisaría.
No quería seguir hablando con Néstor sobre esos temas desagradables; solo quería volver a casa, pero Néstor era especialmente sensible cuando se mencionaba la policía.
Sin pensarlo demasiado, soltó con cierta urgencia:
—¿Hablaste con Luis?
Aún era el mismo Néstor de siempre, pero en ese momento, su figura alta y elegante parecía quebrarse. En la penumbra del pasillo, su semblante reflejaba una melancolía casi insoportable.
Al