El estado de salud de Carlos no es nada bueno.
Cuando me vio llegar, me miró con calma, pero no pude leer ninguna emoción en su rostro.
Se recostó tranquilamente en la cabecera de la cama, como si todo lo que sucediera en el mundo no le afectara, sumido en una paz que parecía perfecta.
—Carlos. —Lo llamé, colocando el termo sobre la mesa mientras hablaba. —Mi mamá te preparó sopa para recuperarte.
La muerte de David casi lo había debilitado por completo. El informe médico, grueso como un lib