Estar en la familia Díaz me resulta opresivo.
Salí a visitar a mis padres, hacía mucho que no les hablaba bien.
En el cementerio, el sol estaba cubierto por las nubes, y el cielo lucía gris y sombrío, sin la más mínima sensación de que la primavera se acercaba.
Aunque llevaba un abrigo grueso, no dejaba de sentir frío.
—El padre de Carlos falleció, y él ahora es un niño que ya nadie quiere. Se supone que los esposos deberían apoyarse mutuamente, y más aún cuando ambos comparten la misma expe