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Hoy los niños del orfanato se han tapado la cara con pequeños adhesivos en forma de corazón.
La verdad es que los llevan pegados por todas partes: sobre la frente, sobre la barbilla, por las
mejillas, alrededor de los ojos e incluso sobre la punta de la nariz. En el gran caldero de cobre, el
gulasch lleva ya un buen rato cociéndose y su aroma se difunde entre los árboles del parque que
es una maravilla.
Lóránt y Laci, entre tanto, compiten en recoger ramitas para alimentar las brasas; Marc