que pertenecía a su madre. Lo tiro de la caja con dedos temblorosos, emociones me inundan.
Parpadeo ardientes mis ojos,empujo fuera del árbol, corriendo a ciegas por el bosque, una fuerza sin nombre guiándome.Siento la agua como mi propio corazón, escucharla, inhalar la nitidez, el tufillo de algas, percibiendola antes de que ella alguna vez llege a la vista.
Me abro de los árboles en el claro,sacudiendome en una parada ante la visión del Jeep-el muchacho sentadose en la orilla. Él está