18. Un bastardo repudiado.
Franchesca no podía creer lo que escuchaba. La pareja frente a ella estaba segura que tratarían de seguir con sus planes de atarla a un desconocido. En su mente aún resonaba la última conversación entre sus abuelos y sus padres que había espiado tras la puerta del despacho de su padre, la que la había obligado a huir.
—¡Solo me ven como una moneda de cambio! —gritó Franchesca al hombre frente a ella—. ¡Los escuché hablar de ello con mi padre!
Antuan se acercó un paso más a su nieta. Franchesca