—Podemos hablar —murmuró Violet con su voz suave, pero no débil. Había reunido el poco valor que le quedaba para sostener la mirada de Adrien, quien ya había limpiado la sangre de su nariz y mantenía los brazos cruzados sobre el pecho, como si aquello fuera una barrera entre ambos
Como si ella no pudiera atravesarlo.
—¿Para qué? —cuestionó él, seco y directo sin emoción alguna, Violet sintió cómo algo dentro de su pecho se encogía, pero aun así, dio un paso al frente.
—Quiero hablar de lo oc