A pesar de los recientes ataques la tradición no se rompía. Las antorchas encendidas delineaban los caminos entre los árboles mientras que la nieve parcialmente derretida en algunas zonas por la magia de los presentes.
El alfa Xavier Vortex llegó con aquella presencia que no pasaba desapercibida, alto, imponente, con ese aire de líder que no necesitaba de hablar para mostrarlo. Su cabello rojizo contrastaba con la noche, y sus ojos verdes analizaban el entorno con atención calculada.
—Sien