—Iremos, pero con una condición —expresó Xavier, cruzando los brazos con una media sonrisa que no lograba ocultar el brillo de emoción en sus ojos verdes, Ronan entrecerró los ojos.
—¿Cuál?
—Una cacería… como en los viejos tiempos —respondió el alfa Vortex, inclinando levemente la cabeza—. Sin reglas modernas o distracciones.
Hubo un breve silencio y entonces, Ronan asintió. Eso fue suficiente para que el rostro de Xavier se iluminara como el de un niño. Para el alfa, aquella reacción