El territorio de la manada Vortex no era lo que muchos esperaban al escuchar el nombre de otra familia alfa. Allí no había crudeza, ni tensión en el aire. No existía esa sensación constante de peligro que impregnaba otras tierras dominadas por lobos más violentos o territoriales.
Allí había calma bastante viva y alimentada por el sonido del agua o lo que quedaba de ella, ya que se extendía como un susurro entre los árboles con ese riachuelo que atravesaba la aldea y el cual estaba parcialmente