—Violet —el sonido de las campanas lo interrumpieron. Primero fue una, luego otra y otra. Era grave y desesperado, Ronan no necesitaba explicaciones, ya que su cuerpo reaccionó antes que su mente—. Vargor —murmuró, su voz baja cargada de una autoridad inmediata.
Frente a él, Violet se quedó inmóvil, el color desapareciendo de su rostro en cuestión de segundos. Las campanas no sonaban por práctica, ni por error. Ell nunca había escuchado una aleta en su manada.
—¿Qué está pasando…? —susurró