—Gracias, Axel… —murmuró Ronan antes de colgar el teléfono. Su voz era baja, controlada, pero la tensión seguía alojada en sus hombros. Permaneció unos segundos con el móvil en la mano, mirando al vacío, como si las palabras del otro alfa aún resonaran en su mente.
Hasta que la sintió a ella, no necesitó verla. El vínculo tiró de él como un hilo invisible, caliente… insistente.
Lyra.
Alzó la mirada justo cuando ella cruzaba el umbral de la casa. Sus botas aún traían restos de nieve, su ca