—Así… —la voz de Cedric fue baja. Grave. Cargada de algo que iba mucho más allá del simple enojo. Se acercó a ella en dos pasos firmes y la atrapó por la cintura, atrayéndola contra su cuerpo como si necesitara comprobar que seguía allí… que no iba a desaparecer.
Kilani se tensó de inmediato. Su cuerpo reaccionó antes que su mente mientras los traumas del pasado golpeaban como una lluvia en plena tormenta.
—Por favo…
El gruñido que salió del pecho de Cedric la hizo callar. No era dirigido a