La reunión fue tensa desde el primer segundo.
El gran salón de la mansión estaba lleno. Los cinco alfas de los territorios, betas de confianza y representantes de las familias más antiguas de druidas ocupaban sus lugares alrededor de la larga mesa de roble oscuro. El aire se sentía cargado, espeso, como antes de una tormenta. Desconfianza, ambición y miedo se entremezclaban en cada mirada.
Aaron estaba de pie al frente, recto, con la postura segura de quien sabe exactamente el peso que carga