—Es aquí —dijo en voz baja Thomas—. La fuente que te mencioné —Lyra asintió sin apartar la mirada de la piedra—Necesitábamos saber si podrías manejarlo —añadió él.
Una semana había pasado desde que Lyra aprendía como tomar energía corrupta y devolverla a la piedra, ya hoy era el día que pondría en práctica lo aprendido.
El silencio se volvió absoluto. Incluso los devotos contuvieron el aliento, Lyra extendió la mano no había rituales, ni palabras. Solo contacto, por lo que el instante en que