El silencio en la cueva era una tregua breve, frágil pausa antes de que el mundo volviera a romperse en mil pedazos sangrientos, Ronan permaneció inmóvil dentro del manantial, sosteniendo a Lyra contra su pecho desnudo como si el solo hecho de soltarla pudiera hacer que se desvaneciera para siempre. El agua cálida los envolvía, lamiendo suavemente sus hombros y cuello, pero ni siquiera ese calor lograba penetrar el frío que se había instalado en su alma desde el momento en que comprendió la mag