—No después de esto. No me dejes solo con este vacío.
El agua comenzó a hacer su trabajo lentamente. La sangre seca en la piel de Lyra se disolvía en hilos rojos que se diluían en el manantial, tiñendo el agua de un rosa tenue que pronto desaparecía, absorbido por la magia del lugar. Las heridas visibles sanaban poco a poco, pero las internas… las que nadie podía ver… eran mucho más difíciles de alcanzar.
Ronan no se movió.
No habló durante un largo rato.
Solo la sostuvo.
El tiempo perdió