Simón sacando sus colmillos, Calia soltó un grito horrorizada.
Antes de que ellos si quiera llegaran a tocarle un pelo, un lobo rojizo ingreso por esa ventana que antes tenía barras de hierro y que por arte de magia habían desaparecido. El enorme animal abrió sus fauces tan grande que arranco la cabeza de Simón y el cuerpo se desplomo inerte a los pies de la monja que libero un grito de horror.
El compañero del vampiro salto sobre el animal y el espacio tan reducido solo favorecía al atacante