Luz despertó envuelta por una calidez que la hizo estremecerse ligeramente. Al abrir los ojos, lo primero que notó fue el suave roce de las respiraciones de dos cuerpos cerca de ella. Asher y Axel estaban a su lado, tan cerca como siempre, sus cuerpos presionando contra el suyo con una cercanía protectora.
—¿No creen que hace mucho calor? —murmuró, buscando algo de frescura en medio de aquellos brazos que la rodeaban, manteniéndola a una temperatura bastante alta.
—Somos calientes por naturalez