Al principio, Calia pensó que se estaba volviendo loca, pero la voz la guio con precisión, y sus instintos la llevaron a superar cada obstáculo con una facilidad sobrehumana.
Ahora, sentada en la habitación que ha estado compartiendo con el rey alfa, con los dedos entrelazados y la mente revuelta, sabía que tenía que hablar con Aleckey. Respiró profundo antes de ponerse de pie y dirigirse hacia la oficina del alfa.
Al entrar, lo encontró con la mirada fija en un mapa sobre la mesa, su torso des