Para calmar los ánimos después de la brutal transformación, Aleckey organizó una celebración en la mansión. El gran salón se llenó de música, el aroma de la comida y el murmullo de conversaciones animadas. Los lobos que habían superado la prueba bebían con orgullo, disfrutando del reconocimiento que se les otorgaba.
Calia, aunque reacia, decidió asistir. Se vistió con un elegante vestido azul que resaltaba el tono plateado de su cabello. Su presencia atrajo miradas de curiosidad y recelo, pero