Briella terminó de recoger su cabello en una trenza suelta. Había pasado el día ayudando a su madre con su padre convaleciente, y aunque se había distraído un poco explorando con sus hermanos, aún no lograba sacarse de la cabeza el momento en el que Zadkiel la había invitado a la fiesta.
Unos toques suaves en la puerta interrumpieron sus pensamientos.
—¿Sí?
La puerta se abrió con lentitud y Calia entró con una sonrisa tranquila y elegante, sosteniendo una caja entre sus brazos. Llevaba un vesti