—¿Este es el príncipe? —espetó con desdén, lo suficientemente alto como para que los demás escucharan—. ¿El futuro de nuestra especie? Un ciego que ni siquiera puede encontrarme aunque hable.
El sol aún no había alcanzado su pico máximo, pero la explanada de entrenamiento ya ardía bajo los pasos de los jóvenes lobos. Entre ellos, el príncipe Zadkiel, con apenas diez años, se mantenía de pie en el círculo central. Sus ojos, vacíos de visión pero llenos de determinación, se movían erráticos, guia