46. Te amo tanto.
Bleid no pudo evitar estar más lejos de su luna, por lo que tras levantarse de la posición en la que se encontraba, de rodillas frente a ella, la tomó en brazos para besarla.
Fue besarla y sentir como dejaba de tener sed, una sed que no estaba consciente de sentir hasta el momento en que la beso y la sació, pero si su sed se había aliviado, su hambre por ella parecía haberse incrementado.
El deseo de poseerla, de tocar su cuerpo desnudo, y que se incrementaba no solo con su cercanía, era como s