18. Hoy tengo mi cita con Alfred.
Le había costado mucho esfuerzo quebrar al alfa que atraparon en la última cacería; sin embargo, tras casi doce horas de tortura, al fin había gritado un nombre o mejor dicho un apellido.
—Da Rossa…
Alfred volteó a ver a Gregory quien sonrió terminando de fumarse su cigarrillo y apagándolo de un pisotón en el suelo, le hubiera gustado apagarlo en el cuerpo del monstruo, pero que él lo tocara podía incluso beneficiarlo.
—A sí que Da Rossa…— dijo Gregory.
Pero quien parecía no entender nada era A