32. IMPONIENDO ORDEN
KAESAR:
Me había alejado de Kaela para no poseerla allí mismo en medio del bosque, sin recordar que ella estaba en su forma humana y que la nieve era demasiado profunda, hasta que Kian me hizo detener.
—¿Te volviste loco, Kaesar? ¿Se te olvidó que nuestra Luna no puede convertirse en loba y la dejaste muy atrás? Vamos a regresar. Aunque estemos en nuestra manada, sabes muy bien que alguien la raptó y la trajo —dijo, girando para regresar.
—Kian, debes prometerme que no la vamos a poseer has