Mundo de ficçãoIniciar sessãoKAESAR:
Miraba a la omega Nina mientras rehuía mi mirada, refugiándose en los brazos de Kaela, quien la sostenía con firmeza. Su fragilidad era evidente y estaba llena de temor. Nadie entraba sin mi permiso. Era algo que todos sabían y cumplían. Y, sin embargo, allí estaba la realidad: se había roto el control de mis propios aposentos. Entonces, mi mirada se clavó en Nina. Ella debió haberle abierto.
—Nina






