135. LA TRAMA DE LA OSCURIDAD
KAELA:
El viento helado del Valle Umbrío pareció detenerse cuando esas palabras salieron de los labios de Artemia. Su tono, cruel y ácido, buscaba quebrarme, enterrar dudas en lo más profundo de mi ser. Pero fue un error; ya había combatido mis demonios en los Jardines Sombríos. Una cosa es herir a un lobo y otra intentar arrancarle el alma a una loba que ha encontrado su propósito.
Laila rugió furiosa, haciendo que mi cuerpo brillara con una intensidad nueva. Mis ojos ardieron al encontrarse