Mundo de ficçãoIniciar sessãoARTEMIA:
Desde mis aposentos, donde Rufén me tenía encerrada, escuché los aullidos de la llamada a la guerra. Iban a ir contra mi hijo. Me había enterado de que estaba herido y a punto de morir, pero al parecer, alguien le dio el antídoto del veneno de mi familia, el mismo que había acabado con la vida de tantos guerreros. El secreto del antídoto nunca salió de nosotros. Quería avisarle, decirle que utilizarían a los







