Cuando se separaron, Ashton apoyó su frente contra la de ella, sus ojos cerrados como si quisiera grabar este momento en su memoria.
—Hay algo más que debo hacer —dijo—. Algo que debí hacer hace tiempo.
—¿Qué?
La miró, una determinación nueva en sus ojos.
—Hablar con Lieberman. Explicarle por qué no puedo ir a Londres, y también... hablarle de nosotros. De nuestra relación.
Aurah contuvo el aliento.
—¿Estás seguro? Eso podría...
—Es lo correcto —la interrumpió con suavidad—. Ya no quiero escond