A las 4:55, Aurah guardó sus cosas y se dirigió al Rooftop junto con el resto del personal. El espacio había sido decorado con sencilla elegancia: luces suaves, mesas altas con manteles blancos, camareros circulando con copas de champán y canapés. A diferencia de otras celebraciones de Luxus, no había cartelería corporativa ni pantallas con presentaciones. Solo gente, comida y bebida.
Ashton aún no había llegado, lo cual era extraño. Él, que era tan puntual que solía bromear diciendo que su rel