POV HERNAN
Lo que sea que está frente a nosotros no es cualquier cosa. Su postura es desafiante, pero hay algo más en su mirada. Me agacho levemente, con los músculos tensos, listos para atacar si es necesario. Un gruñido bajo resuena en mi pecho, mientras Daniel y yo avanzamos con pasos lentos, pero decididos.
El extraño no se mueve. Está esperando.
—¡¿Quién eres?! —gruño.
La figura se mantiene en silencio por un momento. Luego, con una calma sorprendente, da un paso adelante, y la luz de la