POV HERNÁN
El rugido de las criaturas aún retumba en el aire, pero no más fuerte que los latidos de mi propio corazón. Es un tambor furioso, golpeando contra mis costillas, impulsado por una mezcla de rabia y terror. Todo es caos alrededor: antorchas derribadas que pintan la oscuridad con chispas fugaces, sombras que se mueven como cuchillas vivas, aullidos que no suenan a manada, sino a algo mucho más oscuro, más primitivo y corrupto. Huelo la sangre fresca mezclada con el hedor a azufre que a