El timbre suena a media tarde, rompiendo el silencio que se había instalado en el departamento. Ethan, con una taza de café a medio terminar en la mano, va a abrir sin pensar demasiado. Al otro lado de la puerta, el rostro que lo espera le corta el aliento.
—Margaret.
La mujer se presenta impecable como siempre, con un abrigo de lana gris perla y un gesto que no logra disfrazar del todo su desdén. A su lado, una mujer más joven sostiene una carpeta con papeles y una expresión neutral, profesion