Estoy asustada y mi cuerpo empieza a temblar levemente.
Creo que no tengo salida. Solo espero que Abel o alguien aparezca pronto porque no duraría toda la vida escondida de un vampiro. Mis movimientos son sigilosos, pero mi pie resbaló e hizo un ruido que llamó la atención del chupa sangre ese.
—Puedo oler tu miedo, ¿sabes?—su risa es tan malvada que hizo erizarme la piel.
Se pasea por el lugar con las manos atrás, caminando ida y vuelta una y otra vez.
—Yo que tú saldría de tu escondite. Porq