88. ¡Me has traicionado!
Las palabras de Amir resonaron en la biblioteca, rompiendo el ambiente de estudio y concentración. Algunas miradas se posaron en ellos, algunas reprobadoras, otras simplemente curiosas. Un murmullo comenzó a extenderse por la sala, como si el drama que se desarrollaba ante sus ojos fuera un espectáculo gratuito.
Irina, con el rostro enrojecido por la vergüenza, bajó la vista y la dirigió hacia su esposo. Negó con la cabeza, sintiendo como las lágrimas pugnaban por salir de sus ojos.
— ¿Cómo pue