Los primeros rayos de sol, apenas rozaban el horizonte cuando Irina, se escabulló de la mansión. La puerta se cerró tras ella con un clic que resonó en su corazón, haciendo la consciente del miedo que tenía de descubrir la verdad pero a la vez sus ganas de saberla eran más fuertes.
Amir se había marchado a trabajar minutos antes, su figura robusta y masculina se había desvanecido en la bruma del alba camino a su trabajo de oficina, una rutina que a él no le satisfacía del todo. Irina lo sabía,