69. ¿Te crees que es tan fácil deshacerte de Asad?
Amir cruzó el umbral del salón con la mirada clavada en Said. Su hermano, que mantenía una actitud tensa y vigilante, parecía estar preparado para cualquier cosa.
—¿Algún problema? —preguntó Amir, atento a cualquier gesto o expresión que revelara algo más.
Asad observó a su primogénito, extrañado por su actitud. La turbación que anidaba en los ojos de Amir era evidente, y su mirada oscilaba entre él, Said y el americano con una desconfianza palpable.
—¿Qué os ha traído aquí?—inquirió Asad, domin