63. Es hora de que te cuente la verdad.
Los tres días posteriores a la boda, Amir e Irina fueron incapaces de salir de la cama. Prácticamente vivían en aquella lujosa haima en medio del desierto. Habían decidido no ir de viaje de novios a causa del secuestro de Irina una semana atrás. Sin embargo, no echaron nada de menos porque con tenerse el uno al otro les bastaba.
Aquella tienda digna de un sultán se convirtió en su refugio. Comían lo que les servían cuando tenían hambre: dulces y ricas comidas árabes. No tenían ningún tipo de co