120. ¡Deténganse ahora mismo!
Sven, agarraba el volante con fuerza mientras conducía por las calles de Turquía a toda velocidad. Su rostro estaba tenso, surcado por profundas líneas de preocupación, reflejando la urgencia de la misión: llegar al aeropuerto antes de que los hombres de Asad lograrán asesinar a Said.
En un edificio cercano, Amir, convertido en una sombra entre las penumbras, observaba con su rifle de francotirador a los tres hombres de Asad apostados en la pista del aeropuerto. Su mirada, fría y precisa como l