Steve espero a que los del otro auto se descuidaran también, eran solo matones sin mucho cerebro, y al parecer no los comandaba alguien más inteligente. Aceleró de nuevo su auto, aprovechando que la autopista se hacía más recta en esa parte aunque después llegarían a una zona de curvas nuevamente, eso hizo que los facinerosos que iban en el otro auto aceleraran también para evitar que se les escapara.
Steve siguió firme en el volante, había logrado ver que en los autos viajaban solo dos ocupant