Steve Lonergan llegó poco después del mediodía a la hermosa ciudad de Los Ángeles en vuelo directo desde Phoenix, Arizona. El coronel Temple le había escrito poco después de que había abordado el avión de regreso.
—”Excelente trabajo, hijo —le escribió— nada mejor que limpiar las alcantarillas después de una tormenta”
El mensaje estaba cifrado para ojos profanos, pero Steve lo pudo entender perfectamente, una sonrisa distendió su rostro cansado. Había pasado toda la noche en el edificio desde d